Como lo sugiere su denominación, se trata con ellos de reforzar las dos fases finales del proceso de instrucción: aplicación y retroinformación. Se parte de la base de que mediante el uso de algún otro medio de enseñanza, antes de interactuar con el programa, el aprendiz ya adquirió los conceptos y destrezas que va a practicar.
Dependiendo de la cantidad de ejercicios que traiga un texto y del mayor o menor detalle que posea la reorientación en el mismo, el alumno podrá llevar a cabo, o no, suficiente aplicación de lo aprendido y obtener información de retorno. Sin embargo, la retroinformación estática que provee un texto difícilmente puede ayudar al usuario a determinar en qué parte del proceso cometió el error que le impidió obtener el resultado correcto.
En casos como este, es conveniente complementar el trabajo del alumno usando un buen programa de ejercitación y práctica en el que pueda resolver variedad y cantidad de ejercicios y, según el proceso que siguió en su solución, obtener información de retorno diferencial.
Los sistemas de ejercitación y práctica comparten con los tutoriales la limitación de apoyar aprendizajes eminentemente reproductivos. Sin embargo, desempeñan un papel muy importante en el logro de habilidades y destrezas, sean éstas intelectuales o motoras, en las que la ejercitación y reorientación son fundamentales.
Ventajas:
- Si tienen suficientes ejercicios y con un buen detalle que reoriente al alumno, pueden lograr que el estudiante obtenga información de retorno.
- Si el alumno no tiene buenos resultados en un aspecto determinado se pueden proponer más ejercicios en aquellas áreas en que muestra mayor dificultad con el respectivo apoyo para la solución.
- Si el alumno muestra deficiencia en determinadas áreas, existe una clase particular de estos sistemas que son los “sistemas tutoriales por defecto” los cuales pueden ayudar al estudiante con información suplementaria en dichas áreas.
